| Una de las joyas más interesantes y bonitas del milenario Budapest es indiscutiblemente el subterráneo, puesto que fue el primero en el Viejo Continente nuestro viejo y querido subterráneo que gracias a Dios sobrevivió los estragos del siglo 20.
Luego, cuando fue rehabilitado las diferentes estaciones de este lugar mágico que se esconde a lo largo de la avenida Andrassy, llegaron al Pertu Station algunos adornos, mayólicas viejas candelabros y pedazos de rieles. El restaurante Pertu nos recuerda el subterráneo milenario a la vez que el ambiente modernista de la exposición mundial de Paris, trae consigo las formas y adornos de los tiempos de paz.
La planta baja, se encuentra la terraza con capacidad para 60 personas, que se abre a la calle peatonal de Vaci, de aquí mismo se abre el bar, una especie de ambiente amigable. La escalera nos conduce a la bodega donde los rieles nos conducen a una estación subterránea. Un lugar romántico y elegante, al mismo tiempo alegre y juvenil. Debajo de los arcos se puede ver los mayólicas originales color vino y blanco, bancos de madera, candelabros de acero. En un extremo del la “estación” una barra de bebidas al otro extremo una cocina de atracciones. Colgado en las paredes pinturas que nos traen de regreso el cambio de siglo, los algunos mapas de líneas subterráneas de las ciudades más grandes de mundo y los algunos planos de la convocatoria para la construcción del subterráneo de Budapest.
El menú es un desfile de diferentes especialidades internacionales, desde entradas con pescado y frutas de mar y distintos platos principales, hasta una gran escala de platos húngaros. A parte de los postres, se prepara variados platos de quesos, lo que cabe destacar porque, el Pertu tiene sommelier propio y diferentes vinos húngaros de calidad. Es importante indicar que según un acuerdo anticipado con el propio sommelier de la casa les organizamos “cenas de vinos” (donde de acuerdo con las comidas se les sirve los distintos vinos). La sala privada es gratuita. |